Manuela Barrero dirige un espectáculo de danza contemporánea que se inspira en el Siglo de Oro español. Un montaje donde la palabra se vuelve ritmo y movimiento mediante una música creada e interpretada en directo.
La pieza propone una relectura feminista y sensorial de los clásicos, tomando como punto de partida los textos escritos por hombres, pero pronunciados por mujeres, para dar voz, fuerza y presencia a aquellas figuras históricamente silenciadas. El montaje convoca la imagen de la bruja como un símbolo de resistencia y sabiduría, pero también como un espejo de todas las mujeres castigadas por su libertad, su deseo o su inteligencia. Así, ese término que fue un insulto se transforma en belleza, poder y sororidad.
Entre el clasicismo del verso y la fisicidad de la danza, la función abre un espacio de reivindicación poética en el que las olvidadas del pasado recuperan su testimonio. En ellas, la tradición se vuelve insumisa y el mensaje antiguo se renueva en un lenguaje universal: el del cuerpo que recuerda, que resiste y que baila. Interpretada por Davicarome, Úrsula Mercado, Julia Nicolau y la propia Manuela Barrero, la obra reafirma el lugar de la danza como un territorio de memoria y emancipación, donde las mujeres del Siglo de Oro dejan de ser personajes para convertirse en protagonistas.




