Tras la caída de Troya, cuando los héroes han ganado la guerra y las cámaras se marchan, comienza otra historia: la de las mujeres vencidas. Hécuba, sus hijas y las supervivientes de la familia real esperan en la playa a ser repartidas como botín de guerra. Ya no son reinas ni ciudadanas, sino esclavas. Eurípides pone el foco en quienes cargan con las consecuencias más crueles del conflicto, y esta versión recupera esa mirada con una fuerza profundamente contemporánea.
Cuando termina la guerra, ¿qué queda?
Esta adaptación nace de una pregunta radicalmente actual: ¿qué ocurre cuando el conflicto deja de ser noticia? Vivimos rodeados de imágenes de guerras que consumimos a diario y olvidamos con la misma rapidez.
Víctor Heranz sitúa Las Troyanas en ese espacio posterior a la destrucción, cuando ya no hay épica ni vencedores gloriosos, solo cuerpos, memoria y duelo. El espectáculo dialoga directamente con nuestro presente, marcado por conflictos que llenan titulares y redes sociales, pero cuyas consecuencias humanas tienden a desaparecer del relato colectivo.
Las Troyanas se alza así como un acto de resistencia frente al olvido, una invitación a mirar a quienes pierden la guerra y a preguntarnos si recordar, en lugar de olvidar, puede ser una forma de construir futuro.



