Ir al contenido
REVISTA ONLINE
  • Revista Online
  • Cartelera teatro Madrid
  • Centros de formación
  • Premios Godot
  • Revista Online
  • Cartelera teatro Madrid
  • Centros de formación
  • Premios Godot
X-twitter Facebook Instagram Tiktok
  • Actualidad
  • Reportajes
  • Entrevistas
  • Cartelera Teatro Madrid
    • Cartelera
    • Ranking semanal
    • Ranking temporada 25/26
    • Obras más votadas
    • Guía de espectáculos de Danza
  • icono de la web de Festivales de Revista Godot
  • Formación
    • Noticias de Formación
    • Centros de Formación
  • Opinión
  • Más godot
    • más cultura
    • Concursos
    • Revista Online
    • Premios Godot
    • Sobre nosotros
    • Contacto
    • Aviso legal / Política de Privacidad
    • POLÍTICA DE COOKIES

A veces sembrar no es sinónimo de recoger

  • febrero 11, 2026
Por Sergio Díaz

Javier Lázaro: "¿Por qué los discursos extremistas son atractivos para los adolescentes?"

La Mercantil produce Artiga, el nuevo texto de Daniel J. Meyer, ganador de un Premio Max a Mejor autoría revelación en 2019 y un Premio Butaca en 2018 por A.K.A. (Also Known As).

Javier Lázaro es el protagonista de este monólogo teatral en el que un padre quiere renunciar a la patria potestad y responsabilidad de un hijo menor adolescente porque sus ideales están tan confrontados que ofenden su propia integridad.

El estreno de la versión en castellano de Artiga tendrá lugar en la Sala Tarambana de Madrid, y la obra estará en cartel todo febrero y marzo.

 

 

Foto de portada: Javier Lázaro en Artiga. ©Michal Novak

¿De dónde surge un proyecto como Artiga?

Artiga nace como un encargo personal y en exclusiva que la productora de la Mercantil hace a Daniel J. Meyer para que nos escribiera un texto teatral, una obra de teatro.

 

¿Por qué elegisteis a Daniel J. Meyer para la elaboración del texto?

Daniel siempre ha estado muy vinculado a la Sala Mercantil, que es la sala de proximidad de la ciudad de Balaguer que gestiona la productora. De hecho, la Mercantil abrió sus puertas en el año 2021 con el espectáculo A.K.A. (Also Known As), de Daniel J. Meyer su gran éxito y con el que consiguió dos Premios Max, y a lo largo de estos años ha hecho cursos de dramaturgia, residencias artísticas de otras obras como Llegat o Scratch, y estrenos de sus espectáculos. Siempre ha habido mucha conexión entre ambas partes.

 

¿Qué os llamaba la atención de su escritura?

En todas sus obras, al menos las que hemos visto y leído, Daniel tiene una grandísima sensibilidad a la hora de tratar los temas que aborda. Profundidad en sus reflexiones y agudeza en sus palabras. También nos gustaba mucho la estética de sus textos, es decir, la puesta en escena que plantean y el imaginario que se le dispara al espectador en sus obras, llenas de música, de movimiento, y de color.

 

Cuando recibes el texto de Artiga, ¿qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza?

Lo primero fue empezar a dar vueltas a cómo se escenifica todo lo que estaba leyendo, la cantidad de voces que planteaba Daniel, la cantidad de personajes que intervenían, y los lugares que visitaba. Todo una auténtica locura para el actor.

 

Javier Lázaro. ©Michal Novak

¿Cuáles son los temas principales que se abordan en la obra?

El tema central de Artiga es una historia de crianza de un padre y su hijo. Desde que el niño es muy pequeño, casi un bebé, el padre se queda solo, sin la madre, por circunstancias que no desvelaré. A partir de esta línea argumental se van tocando temas como el duelo por la ausencia de un progenitor y los tabúes de la sociedad, la hiperactivación de los niños por sus padres hoy en día, la deriva de los jóvenes hacia posiciones de extrema derecha al llegar a la adolescencia, las relaciones entre padres e hijos adolescentes, o la posibilidad de renunciar a la patria potestad de un hijo menor de edad por parte de su progenitor en situaciones insostenibles.

 

¿Cómo es la puesta en escena que habéis elaborado?

Ha sido un trabajo de Mercè Bosch. En una obra tan contemporánea, en la que la palabra es tan presente, se planteó la necesidad de un espacio libre, con un único elemento muy presente en el escenario y que a la vez fuera muy manejable por parte del actor y de una manera muy orgánica. A su vez, la iluminación, el espacio sonoro y la música tenía que ayudar a crear situaciones, lugares alegóricos y llevar al espectador a entrar en esos mundos. Creo que el resultado ha sido fantástico, mágico.

 

Hay muchas personas detrás de este proyecto que le han dado forma. ¿Me puedes comentar cómo ha sido el trabajo con gente como Xavier Bobés, Mercè Bosch, Albert Bonet…?

Sencillamente maravilloso. Desde el principio planteamos un proceso de ensayos largo, de seis meses, sin prisa, para poder disfrutar de una creación colectiva en la que cada uno de los ‘artistas’ que participaba en el proyecto Artiga tuviera tiempo y lugar para desarrollar su labor. Artiga es un montaje muy variado, multidisciplinar lo llamamos, en el que la manipulación de objetos y el lenguaje clown es fundamental para explicar la historia, para lo cual hemos contado con Xavier Bobés, afincado en Gerona; era necesario un trabajo muy exhaustivo de la corporalidad de los personajes, las coreografías y el movimiento, que han estado a cargo de mi gran amigo Albert Bonet, director de la Escuela Municipal de Danza de Balaguer; los efectos sonoros y microfonía han estado a cargo de Cesc Mójica, y Dídac Florez, que viven en Barcelona y Madrid respectivamente, y todo ello bajo la batuta de Mercè Bosch, que no solo ha creado la escenografía, sino que nos ha coordinado a todos y ha centralizado en la Sala Mercantil de Balaguer la conjunción de cada uno de los procesos. Como ves, un trabajo colectivo y de integración de territorio (risas). Hemos hecho de La Mercantil un centro de creación cultural interterritorial.

 

Y luego estás tú, que das vida al protagonista de este montaje. Aunque no sea necesario hacerlo para desarrollar bien tu trabajo, ¿te sientes identificado de alguna manera con este padre?

Pues como padre de un chico de veinte años, hay situaciones y momentos de Artiga que resuenan en mi interior, claro, aunque por fortuna, no he vivido para nada los conflictos que se plantean en la obra, ¡menos mal!

 

Tu personaje, Ricard, al principio de la obra dice que ser padre le define. ¿Eso es algo que ha cambiado con respecto a generaciones de hombres anteriores, donde ser padre no es algo que les definiera?

Ricard ha dedicado, más aún, ha elegido dedicar, toda su vida a ser padre. Por encima de todo lo demás, del trabajo, de las amistades, de las relaciones sentimentales y sexuales, ha primado la paternidad. Efectivamente, esa frase implica muchas cosas, no sólo la dedicación plena a la paternidad, sino también significa que Ricard es un hombre moderno, actual, implicado y que, conscientemente, quiere distinguirse de la manera de ser padre de generaciones anteriores, y del prototipo de padre de otra época, más centrado en la manutención de la familia que en el cuidado y el cariño, funciones más vinculadas a la figura materna.

 

¿El comportamiento que tiene este hijo es una reacción opuesta a los valores del padre, algo propio de la rebeldía adolescente, o es algo más profundo, un mensaje que está calando en la mayor parte de nuestra juventud?

Un adolescente, por pura naturaleza, quiere y necesita buscar su propia identidad, su independencia, y eso conlleva un desapego respecto a su vida anterior, a sus padres, y a la imagen que de ellos tenía. Además, tiene todo el derecho del mundo a cuestionar su entorno y, en ese sentido, el comportamiento de Lio, del hijo de Ricard, es absolutamente lógico. Ahora bien, tenemos que plantearnos, y Artiga lo hace, por qué ciertos discursos extremistas resultan tan atractivos para algunos adolescentes; y cómo y por qué influyen tanto la presión social derivada de las redes sociales, y qué modelos de referencia adoptan nuestros jóvenes hoy en día.

 

¿Por qué crees que los jóvenes, sobre todo los hombres jóvenes, están teniendo esta deriva hacia la ultraderecha, abrazan doctrinas tan conservadoras, homófobas, poco incluyentes y regresan a la religión católica…?

Pregunta difícil. Creo que son causas muy diversas. Creo que hay que escuchar mucho a los jóvenes para que ellos nos hablen de sus frustraciones, de los desencantos que están experimentando al integrarse en la sociedad actual. Estas ideologías de extrema derecha ofrecen respuestas simples a problemas complejos, y los adolescentes a menudo piensan de forma más concreta, lo que puede hacer que lemas claros y soluciones rápidas sean más atractivas que los debates abstractos. Argumentar que la supuesta preferencia hacia unos, migrantes o LGTBIQ+, por ejemplo, es el perjuicio de los otros, es sumamente simplista e infantil, pero es muy fácil de entender. Las redes sociales facilitan la difusión de mentiras, de la post-verdad o la relatividad de la verdad, y de todo tipo de teorías conspiranoicas. Por otro lado, estas situaciones de búsqueda personal y de incertidumbre, tanto personal como social, muchas veces alimentada interesadamente por estos extremismos, creo que facilitan narrativas de orden y tradición, de ‘vuelta al pasado’, donde todo era claro, donde la Iglesia y la bandera marcaban un paso y unos ideales poco discutibles, que a los jóvenes les genera estabilidad emocional. En fin, creo que es un tema interminable.

 

¿Hasta cuándo se debe aguantar y responsabilizarse como tutor de alguien que plantea ideas y defiende valores que parecen deplorables y contrarios a sus principios?

Muy buena pregunta… Pues como regla general hay que partir de la base de que no se puede renunciar a la patria potestad, así que… ¡hay que aguantar mucho! Como progenitores tenemos que aprender a aguantar, a relativizar las conductas, y comportamientos de nuestros jóvenes. Como Ricard dice en la obra, todos hemos sido jóvenes, todos la hemos liado en mayor o menor medida. Supongo que hay que buscar estrategias de comunicación con los hijos, encontrar habilidades emocionales que conecten a los progenitores con los jóvenes. Crear un entorno favorable para poder hablar con ellos, tener la humildad como padres de reconocer que también nos equivocamos, poder decirles abiertamente que no aguantamos más sus conductas y comportamientos. Predicar mucho con el ejemplo, ofrecerles espacios para que los jóvenes se puedan poner en el lugar del otro, y observar desde fuera las consecuencias de sus actos. Me parece dificilísimo marcar un límite, una línea roja a partir de la cual yo, como padre, decido no aguantar más.

 

¿Cuánto prevalece en Ricard ser ‘padre’ respecto a su propia integridad de persona adulta?

Prevalece tanto que abandona totalmente su integridad como adulto en beneficio de Lio. Además, es un esfuerzo, o una renuncia autoimpuesta, que nadie le ha exigido. O tal vez la sociedad y la forma que tenemos ahora de entender la crianza, más moderna o progresista, le ha precipitado hacia esta exclusión de la propia integridad, y yo añadiría identidad, para ser el padre perfecto que todos esperan que sea. Para mí, es uno de los grandes debates de Artiga.

 

 

¿Cuáles son los excesos o defectos vinculados a la crianza en nuestro tiempo?

Como en muchos aspectos de nuestra sociedad, la crianza es un tema pendular. Las generaciones que tenemos ahora unos cincuenta años y las generaciones de nuestros padres todavía más, hemos vivido unas exigencias extremas, en cuanto a la obligación de estudiar carrera universitaria, la primacía del trabajo, la necesidad del éxito profesional, la escasa comprensión emocional de los problemas de los jóvenes por parte de muchos progenitores,… y todo ello con la finalidad de crear hombres y mujeres duros, fuertes, insensibles y, sobre todo, de éxito. Y hoy hemos pendulado al otro extremo, a una crianza (como sinónimo de educación, relación padres-hijos, exigencias, sobre protección,…) absolutamente relajada, ‘blanda’, caprichosa, y no jerarquizada. De hecho, creo que en muchas otras facetas de la sociedad, hemos vivido este movimiento pendular, que es clarísimo en la educación y en la crianza. Sino miremos lo que están haciendo mandatarios como Putin, Trump o Netanyahu, parecen los adolescentes matones del colegio, campando a sus anchas por los pasillos de la escuela, y sin que nadie se atreva a rechistar.

 

¿Cómo se puede ayudar a crecer a un/a adolescente si no se sabe lo que pasa dentro de su habitación?

Los adolescentes, como cualquier persona adulta, necesitan ser independientes y tener sus espacios de intimidad. Eso implica que los padres tienen que entender que esa personita maravillosa que adoraba a unos padres omnipotentes, está cambiando, buscando su lugar en el mundo como entes propios. Una vez asumida esta situación, absolutamente normal, te diría que propia de todos los mamíferos, la educación/relación de padres con los hijos cambia, tanto en el fondo como en la forma. En el fondo, porque son otros los valores a transmitir, se trata más de acompañar, de hablar de la convivencia y el respeto a los demás, y de muchísimos otros temas, claro. Pero también cambia la forma de comunicarse, ya que estamos tratando con personas adultas o pre adultas. Creo que es importante también afrontar temas tabúes que nosotros, en nuestra adolescencia, no pudimos hablar nunca con nuestros padres, se afrontaban de forma mucho más velada.

 

¿Cómo se puede garantizar haber sido un buen padre?

No hay manual de instrucciones, ni tampoco ITV como en los coches, así que no tengo ni idea. Creo que es muy peligroso hacerse este tipo de preguntas, porque automáticamente caemos en la culpa, y hoy en día, en este mundo tan expuesto a través de las redes sociales, podemos acomplejarnos rápidamente observando esta sociedad tan falsamente perfecta que nos muestran las redes.

Lo que tengo claro es que no existe una sola manera de educar, no hay un único resultado óptimo, por lo que no hay una sola respuesta a esa pregunta, en primer lugar porque cada persona adolescente es diferente, por lo que necesitará mecanismos diferentes y llegará a metas distintas. Einstein decía «todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, vivirá toda su vida pensando que es inútil». Me surgen más dudas relacionadas con esas garantías de las que me preguntas… ¿Hasta qué punto educar garantiza un resultado? ¿Somos responsables de las ideas que nuestros hijos adoptan? ¿Si llegamos a romper la relación con nuestro hijo/hija, es obligatorio reconstituir el vínculo? ¿Es una obligación personal, reconstruir los momentos rotos? ¿O es una obligación de garantías sociales y éticas impuestas por un bien social superior?

 

Llegáis a Madrid tras haber estrenado la obra en catalán en vuestro espacio de La Mercantil. ¿Cómo ha sido la acogida de la obra en estas primeras funciones? ¿Qué os ha comentado el público?

El estreno fue muy emocionante. Después de un proceso intenso de creación, con muchas personas implicadas y muchas disciplinas artísticas conviviendo, el equipo llegó contento, convencido del trabajo hecho, pero vacío, ya que ¡lo dimos todo!… Pero, como bien sabes, el público es soberano y quedaba esa parte tan bonita y a la vez tan arriesgada, como es mostrar públicamente el trabajo. Fue maravilloso, en todas las funciones del fin de semana del estreno el público acabó en pie y parte del equipo con lagrimitas en los ojos… yo entre ellos.

Lo que nos comentó el público, y nos lo están comentando bastante, es que se aprecia un espectáculo muy compensado y redondo, en el que todo encaja y nada sobra. Desde el texto, la escenografía conectada con la luz y el espacio sonoro, la música utilizada, los movimientos en escena del actor y la interpretación, todo tiene organicidad y naturalidad lógica. Para mí es el mejor comentario que nos pueden hacer porque demuestra que ha sido un trabajo de equipo y que la falsa naturalidad del teatro creada por todos los elementos que intervienen en la puesta en escena, está muy bien trabajada.

 

Y en Madrid vuelves a Sala Tarambana tras haber estado el año pasado con Samurái. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Por qué Tarambana?

Feliz, me siento sumamente feliz. La inercia que se generó con Samurai en la Sala Tarambana durante ocho semanas fue espectacular y los comentarios, tanto del público como de críticos, fueron para mí, y para la productora, un aliciente para seguir en la misma línea de trabajo.

Hemos cambiado de dramaturgo, porque entendíamos que sería muy enriquecedor el cambio de autor, nuevos aprendizajes, otras formas de trabajar, y una forma expositiva muy diferente a la de Ferrán Joanmiquel, autor de Samurái. De hecho, fue el mismo Ferrán el que me animó a cambiar de dramaturgo y curiosear, aprender, dejarme invadir por otra persona muy distinta a él y que surgieran nuevos personajes alejados de los de Samurái. De hecho, y de alguna manera, Ferrán también ha estado presente en la sombra en esta nueva creación.

Volvemos con muchas ganas de mostrar al público la nueva propuesta, y la evolución que hemos experimentado desde Samurai. De verdad, vuelvo muy cargado de energía, y con mucho que contar en el escenario.

Para mí, Tarambana es estar en casa. Por todo, por el tamaño de la sala y su disposición, muy similar a La Mercantil, y por la fácil coordinación de su programación con nuestras posibilidades logísticas, ya que para nosotros es mucho más cómodo ir una vez a la semana durante nueve semanas que actuar cuatro o cinco días cada semana. Y nos permite disfrutar de Tarambana y de su público nada menos que nueve semanas. Pero sobre todo volvemos a Tarambana por las personas que hay detrás de la Sala. Son un ejemplo para todos los que nos dedicamos a las Artes Escénicas y para los gestores de salas privadas un referente. La tranquilidad que ofrecen, la facilidad y el buen trato, la calidad humana y profesional. No puedo estar en un lugar mejor.

 

©Michal Novak

 

Y vuelves con un monólogo dramático, siendo este género bastante complejo al dar vida tú solo a varios personajes. ¿Te sientes cómodo en este tipo de propuestas? ¿No echas de menos a otro alguien de carne y hueso que te dé la réplica sobre el escenario?

Me siento cómodo, si, estoy muy acostumbrado a los monólogos en los que todas las voces de los personajes recaen en un solo actor. Me lo paso muy bien, me meto en mi mundo de fantasía y me abstraigo totalmente de la realidad.

En el caso de Artiga, cuando planteamos con Daniel la posibilidad de que el texto fuera un monólogo no puso ningún problema, todo lo contrario, le pareció estupendo. Él también está muy acostumbrado a escribir monólogos y, por lo tanto, todos nos sentimos muy cómodos preparando una producción en la que todo giraba alrededor de un solo actor.

Me parece muy bonito, aunque también muy complicado, que un solo actor exponga la opinión de varios personajes, muy enriquecedor tanto para mí como para el público. Me permite profundizar en todas las opiniones de los diferentes personajes, defender una opción y la contraria, cargarme de argumentos y contra argumentos, es un ejercicio de madurez actoral y humana. También es una lucha contra mi adolescencia, es decir, aprendo a entender que nadie tiene la razón absoluta y me siento tan convencido defendiendo al padre como al hijo, toda una experiencia disociativa. No nos gusta que nuestras propuestas teatrales sean mesiánicas, no hay una única solución a los problemas que planteamos, sino que abrimos espacios para hacernos preguntas y poder debatir o pensar sobre ellas, y esa filosofía impregna también los personajes que encarno.

Dicho todo lo anterior, te reconozco que hecho mucho de menos alguien a mi lado, tanto en el escenario como en el proceso de creación y los ensayos. Alguien con quien jugar y transitar todo lo que está pasando en el escenario, y en quien poder apoyar el peso de la actuación. El monólogo exige una concentración y asumir un riesgo al fallo que da vértigo.

 

¿Tal y como está el mundo, que nos está quedando muy bonito, es un momento muy jodido para afrontar la maternidad y la paternidad?

Nos está quedando un mundo superficialmente precioso, si, materialmente precioso, pero vacío. Por eso es absolutamente necesario el pensamiento crítico, la Cultura, y las Artes Escénicas en especial.

Es difícil afrontar la maternidad y la paternidad, sí, pero no podemos caer en discursos pesimistas ni en titulares negativistas, y mucho menos los adultos. Hace unos dias leía un estudio del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona sobre la ecoansiedad en los jóvenes, el miedo a catástrofes ambientales, que se llega a manifestar en los adolescentes en ira, ansiedad y hasta tristeza crónica. Es responsabilidad de los mayores transmitir confianza a los jóvenes, ofrecerles oportunidades y difundir la idea de que tienen mucho que decir y que el futuro del mundo está en sus manos, sino caeremos todos en una depresión eterna. Tenemos que esforzarnos en, sin ser unos ilusos, ver el vaso medio lleno de la vida. Pensemos que, en España en la década de los años 40, una tercera parte de la población era analfabeta, y la esperanza de vida en los hombres no llegaba a los sesenta años, y en las mujeres sesenta y pocos. Hoy, más que nunca, en este comienzo de la era de la Inteligencia Artificial, tenemos que desmaterializar las sociedades para que seamos más comprensivos y solidarios, y menos consumistas y egocentristas, y son las ciencias sociales y el pensamiento crítico las herramientas para afrontar esos retos.

 

¿Siempre se puede dar un portazo y comenzar de cero o no siempre es posible?

¡Por supuesto que es posible comenzar de cero, siempre! Afirmar lo contrario sería tanto como decir que no nos podemos equivocar. Si las decisiones que tomamos en la vida son irrevocables viviríamos en una constante ansiedad y el temor al fallo nos paralizaría, o nos convertiría en unos insensatos locos y temerarios. Y enlazo con la educación, ya que, aunque durante mucho tiempo se ha pensado que los errores perjudican el aprendizaje, pienso que equivocarse, y comenzar de nuevo, fomenta el pensamiento, nos ayuda a superar los fracasos, desarrolla nuestra capacidad para afrontar los problemas. Así que, ¡equivocarse y comenzar de cero, siempre!

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí

Albert Bonet, Daniel J. Meyer, Javier Lázaro, La Mercantil, Mercè Bosch, Sala La Mercantil, Sala Tarambana, Xavier Bobés
Comparte este post
SUSCRÍBETE
Política de Protección de Datos / Política de Cookies
Facebook X-twitter Instagram Tiktok
  • Revista Online
  • Cartelera teatro Madrid
  • Centros de formación
  • Premios Godot
  • Revista Online
  • Cartelera teatro Madrid
  • Centros de formación
  • Premios Godot
  • Concursos
  • Sobre nosotros
  • Contacto
  • Concursos
  • Sobre nosotros
  • Contacto
  • Obras más votadas
  • Ranking Mejores Obras
  • búsqueda avanzada de obras
  • Obras más votadas
  • Ranking Mejores Obras
  • búsqueda avanzada de obras

Revista GODOT es una revista independiente especializada en información sobre artes escénicas de Madrid, gratuita y que se distribuye en espacios escénicos, además de otros puntos de interés turístico y de ocio de la capital.

Revista de Artes Escénicas GODOT © 2026
Desarrollado por Precise Future
Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}