En un aula de instituto, el tiempo se detiene para dos adolescentes sordas. Mientras sus compañeros asisten a una función escolar que les es ajena por falta de accesibilidad, ellas deciden que, si no pueden ir al teatro, el teatro vendrá a ellas. Así nace Grito, boda y sangre, el nuevo montaje del CDN que desde el 23 de enero (y hasta el 1 de marzo) se puede ver en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero.
Una dirección histórica
Grito, boda y sangre no es solo una obra más en la cartelera; es un cambio de paradigma. Ángela Ibáñez Castaño, actriz de dilatada trayectoria y experta en Artes Escénicas Visuales por la Universidad de Toulouse, hace historia al convertirse en la primera directora sorda al frente de un proyecto del CDN, protagonizado por las actrices sordas Mari López y Emma Vallejo, quienes entrelazan su realidad con la del poeta de Fuente Vaqueros, símbolo universal de las voces silenciadas.
Para Ibáñez, no se trata de una adaptación, sino de “un lugar donde la lengua de signos, la cultura sorda y la poética del cuerpo no son un añadido ni una traducción, sino el centro mismo de la escena”.
Para poner en las tablas esta visión, la directora se ha apoyado en la dramaturgia de Iker Azkoitia y la dirección asociada del premiado Julián Fuentes Reta.

El cuerpo como herramienta: LSE, Visual Vernacular y Dance Sign
Lo que el espectador encontrará en los 90 minutos de función es una experiencia sensorial total. La Lengua de Signos Española (LSE) se fusiona con el castellano oral y disciplinas como visual vernacular (arte propio de la cultura sorda, vinculado a la lengua de signos, que a su vez se sirve de lo visual, la poesía, el gesto y la expresión para comunicar), el dance sign (danza signada) y el teatro de objetos (con la asesoría de los especialistas Zero en Conducta).
Lorca: La voz de los silenciados
La dramaturgia de Azkoitia no solo visita Bodas de sangre, sino que rescata poemas y fragmentos que dialogan con la «tragedia de la juventud truncada». La obra denuncia la violencia de crecer sin referentes, esa «muerte de los sueños» que ocurre cuando la sociedad decide qué futuros son posibles y cuáles no.
La música, dirigida por Josete Ordóñez y con la voz flamenca de Noemí Humanes, actúa como un puente emocional. En un proceso creativo inverso, la banda sonora ha sido compuesta sobre el movimiento de las actrices, permitiendo que el ritmo del signo guíe la melodía.

Un compromiso real con la inclusión
El compromiso del CDN con esta producción va más allá de lo artístico. Grito, boda y sangre se presenta como un modelo de diseño universal. Desde audiodescripciones creativas y visitas táctiles hasta programas en braille y lectura fácil, el montaje garantiza que el «grito» de Lorca llene todos los silencios.
Grito, boda y sangre es, en definitiva, una invitación a mirar el mundo desde otro lugar. Y quiénes mejor que sus protagonistas, para contárnoslo en esta vídeo entrevista.