David Cepo (Madrid, 1988) es un cómico superlativo. Trabajador, afable, humilde y generoso, lleva nada más y nada menos que 80.000 entradas vendidas en Madrid y otras tantas por todo el país. Vamos, que no tiene techo, "¿me entiendes lo que te digo?" (sic)… Como describe en Godot, brinda un "humor blanco sobre las situaciones del día a día a las que todos nos enfrentamos, mezclado con interacción con el público". Y, ahora, va a reventar la taquilla -y las cajas torácicas- a golpe de ingenio, frescura, 'stand up' y 'crowdwork' en el Teatro Capitol con su nuevo show David Cepo en directo.
De todo esto va la charla con David Cepo, uno de los iconos de la comedia actual. Un tipo brillante que, tras actuar desde hace años en tropecientas salas y valorar el esfuerzo que supone este oficio, ha triunfado descomunalmente con el espectáculo No cruces los brazos o la gira coral de Mentes peligrosas. También en redes y en la vida misma. ¡Y lo que queda!
¡Bienvenido a Godot el gran David Cepo!
¿Cómo te definirías a ti mismo a estas alturas del show? “¿Me entiendes lo que te digo?”.
Es muy difícil definirse a uno mismo, no te creas. Como artista, lo más importante para mí es que mi personaje en el escenario me haga sentir cómodo y, por eso, intento llevarlo hacia ese chico de barrio e interactuar con la gente desde el buen rollo y la empatía, que es como soy yo en realidad.
Para quien viva en otro mundo… ¿cómo es tu estilo de comedia? Y, como siempre te pregunto cuando te veo, ¿vivimos la edad de oro del ‘crowdwork’, la interacción con el público?
Mi estilo de comedia es muy cercano y cotidiano, si podemos llamarlo así. Me gusta hacer humor de las cosas más simples y comunes para que todo el mundo pueda encontrar algo con lo que sentirse identificado. Humor blanco sobre las situaciones del día a día a las que todos nos enfrentamos, mezclado con interacción con el público siempre para reír juntos y no para reírnos de nadie. No sé si es la edad de oro del ‘crowdwork’, pero sí es cierto que cada vez más gente quiere ver y se siente a gusto con ese tipo de comedia. A mí me gusta mucho ver a otros compañeros que tienen estilos súper diferentes de hacer ‘crowdwork’ y cómo, al final, el público entra a jugar. Para mí es super bonito sentir que la impro me permite hacer que cada show sea único y que el público se sienta aún más parte del mismo.
¿Quiénes son tus referentes del ‘stand up’, de aquí o allá?
Siempre digo que lo mejor de esta profesión son los compañeros y que, durante todos estos años en comedia, mis referentes han sido aquellos cómicos y cómicas que he ido conociendo y de los que he aprendido un montón. Y, bueno, por ejemplo, pensar que ahora mismo estoy compartiendo escenario con gente con la trayectoria de Eva Hache, Leo Harlem, Ana Morgade, Clavero, Vaquero… ¡Es un sueño para mí, la verdad!
Se me ocurren mil motivos… ¿Por qué ir a ver tus espectáculos?
Al final, yo intento que mi show siempre sea un lugar en el que el público pueda desconectar y olvidar todo por un rato. Creo que la risa es parte fundamental de nuestro día a día y que es necesaria para todo; por eso invito a cualquier persona que quiera disfrutar y desconectar un ratito a venir y reír juntos. Además, el ambiente que se crea en cada show es especial y único, ya que nunca hay dos interacciones iguales y eso permite que le gente viva situaciones del momento, cosas que solo van a pasar aquí y ahora… Para mí, eso es lo más bonito.
¿Recuerdas la primera vez (en escena) o algún pinchazo épico? ¿Cómo nació todo y por qué no hay que cruzar los brazos (que no te entran los chistes)?
Recuerdo muchas primeras veces… Muchos shows actuando sin que la gente supiera que yo iba a estar allí ni que había monólogos, sitios donde yo tenía que llevarme el micro o actuaciones en bares con el fútbol puesto de fondo… Al final, muchas veces se ve lo bonito de llenar teatros, pero hay una carrera de fondo detrás llena de altibajos que también ayuda a que cuando las cosas te van bien estés más preparado y no pierdas la perspectiva. El lema de “No cruces los brazos, que no te entran los chistes”, surge porque actuando sentía que esa posición, la de los brazos cruzados, era un poco negativa. Como si la persona no estuviera dispuesta a pasarlo bien. Así empecé a decirlo y a la gente le gustó tanto que ya se quedó como lema en el show.
Y fíjate ahora: de estar contando las entradas a llenar salas por doquier, el WiZink con Mentes peligrosas y ahora el Teatro Capitol… ¡Enhorabuena! ¿Cómo se gestiona un éxito tan arrollador, amigo, para no perder el norte?
Yo creo que lo más importante es no perder la perspectiva de dónde venimos y de lo que cuestan las cosas. Cuando todo te va bien parece que va a ser fácil acostumbrarse y acomodarse en esa idea, pero la realidad es que no todo es tan fácil ni tan bonito. Hay que seguir trabajando, hay que seguir agradecido por cada entrada que se vende y cada persona que elige ir a verte y seguir rodeándote de gente que te apoye en todo, pero te ayude a mantener los pies en el suelo. Tener a mi familia y mis amigos de toda la vida es lo más importante y lo que me recuerda siempre de dónde vengo y lo necesario que es valorar todas las cosas buenas y darles la importancia que merecen.
Ahora lanzo un test raudo.
-La cultura para ti es: Cien por cien necesaria.
-Las redes sociales son: Una forma de acercar mi trabajo a la gente.
-Stand up comedy: Es la esencia de mi trabajo.
-Crowdwork (interacción con el público): Una aventura diferente cada día.
-Etiqueta Negra Producciones: Un equipo de amigos.
-Mentes peligrosas: Es una gran familia.
-Un lugar en la vida para reír a carcajadas: ¡Cualquier sitio con mis amigos de siempre!
Vuelta a las preguntas sin límite… Un clásico nuestro, sí, mi mantra en RNE y otros medios, como Godot… Aparte del ‘crowdwork’, ¿vivimos una edad de oro del ‘stand up’, los podcasts de humor, la escena cómica, los ‘late nights’?
Yo creo que la gente necesita un espacio para dejar a un lado la rutina y la risa es la mejor aliada para eso. Se nota mucho que la demanda ha crecido y es cierto que las redes sociales han ayudado mucho a hacer ver que la comedia también es parte de la cultura. A mí me encanta ver que hay tantos compañeros de comedia triunfando en distintos lugares o formatos, celebrar que hay sitio para todos y que todos nos alegramos de ello. Creo que es algo muy positivo que tiene esta profesión. Como sabes lo difícil que es llegar, aunque sea a vender 15 entradas un viernes en Madrid, cuando ves a un compañero al que le pasa, te alegras.
¿Alguna cuestión clave que me deje en el tintero, David?
Como siempre, un placer poder hablar contigo. Gracias a todos los que me han apoyado siempre. Desde mi familia y amigos hasta todas las personas que dan ‘like’ a un vídeo, que compran entradas o que comentan a un vecino que les gusta lo que hago. Tengo mucha suerte de poder vivir mi sueño y sé que, además de por todo el trabajo que hay detrás, también es por ellos.
¿Un mensaje para la posteridad desde Godot? ¿Me entiendes lo que te digo?
¡No dejéis de reír nunca!
¡Gracias, enhorabuena y viva la comedia, querido David Cepo!