EL LEGADO

Por José Antonio Alba

Algo debe estar sucediendo, algo que debemos atender con más detenimiento que el que ofrece este espacio tan limitado, para reflexionar sobre los motivos que llevan a un gran número de creadores y creadoras a poner en el centro de sus propuestas un mismo tema. Si aun no se han adentrado en los contenidos, en un momento van a poder comprobar, hojeando el número que tienen en sus manos, la insistencia por abordar historias que hablan sobre el legado. ¿Que está pasando? ¿Qué nos lleva a insistir, y coincidir, en ello? Dejo ambas cuestiones suspendidas en el aire para que se sirvan de ellas cuando y como les plazca.

Desde nuestras portadas, donde los protagonistas son dos poetas asesinados por el franquismo y la lucha por no permitir su silencio. Pasando por jóvenes compañías como La Bella Otero que recuperan, y se sirven, del estilo de autores clásicos para abordar temas contemporáneos y reflexionar sobre el ansia, y las formas, que tenemos de pretender dejar nuestro propio legado. Hasta el homenaje a un autor como Fermín Cabal, que vuelve a estar sobre el escenario gracias al cariño, el respeto y el empeño por mantener su memoria. Y que, si se nos permite, nos sirve para acordarnos también del gran Juan Margallo, y lo que supuso El Gayo Vallecano. Un legado que sería interesante recuperar para poner en valor el lugar que ocupamos gracias a que otros lo pelearon antes.

Y como estos, estamos seguros de que van a encontrar otros tantos ejemplos adentrándose en los contenidos de este número, que insisten sobre lo mismo. ¿Será que estamos olvidando más rápido de lo que debiéramos?

 

Este mes Godot abre con Josefina, obra escrita y dirigida por Oriol Pàmies y protagonizada por Natalia Zamora. Basada en la historia real entre Josefina Manresa y Miguel Hernández podrá verse en El Teatro Infanta Isabel. Además, entrevistamos a Marta Pazos, La Bella Otero, Antonio Najarro, María Velasco y Juan Carlos Rubio, entre otras figuras destacadas. 

El montaje Una noche con Federico protagoniza la parte de Godoff. Susana Garrote protagoniza en el Teatro de las Aguas esta obra, escrita y dirigida por Raquel Reyes, que explora el mundo de García Lorca, desde sus raíces más primigenias hasta el final de sus días. También hablamos con La Tremenda Compañía, Raquel Alarcón y Ana Scannapieco.

 

VOZ EN OFF: PALABRA DE EL FARY

Por Sergio Díaz

Cada vez me voy encontrando con varias creadoras y creadores que alzan la voz ante la necesidad de que se programe con más riesgo, que haya más espacio para los nuevos lenguajes. La última en hacerlo ha sido María Velasco en la entrevista que nos ha dado en el otro lado de esta revista. La reciente ganadora del Premio Nacional de Teatro 2024, una mujer ligada al teatro de texto, pide más espacio para la Danza y las Artes Vivas. También en este número podemos escuchar a Antonio Najarro pedir ya por fin un Teatro Nacional de Danza. En su columna mensual de abril, nuestra compañera Mercedes L. Caballero vuelve a reivindicar también ese lugar necesario para la Danza dentro de las programaciones regulares en un mes en el que se celebra su Día Internacional. Y muchos jóvenes con los que me cruzo me lo vienen comentando, echan en falta poder vivir en los escenarios de nuestra ciudad experiencias arrebatadoras y novedosas más allá del teatro de repertorio que se está haciendo fuerte en la cartelera de los teatros esta temporada.

Es verdad que mucho de ese teatro historicista, predominante este año, viene a hacer justicia autorxs que quizá merezcan que su nombre brille con algo más de luz en nuestro cielo de las Artes Escénicas como pueden ser los de Luisa Carnés, Buero Vallejo, o Carmen Martín Gaite, por poner unos ejemplos. Luego están las obras ya conocidas de autores inmortales como Lorca, Pinter, Calderón, Valle-Inclán, Tennessee Williams… que sí o sí se van a ir repitiendo cada temporada porque las nuevas generaciones también tienen el derecho de acercarse a ellas. Pero lo que está claro es que hay que escuchar las voces de lxs que reclaman una mayor apertura de los espacios teatrales. Hay que abrir y ventilar la casa de vez en cuando. Hay que dejar que obras de danza o de nuevos lenguajes contemporáneos tengan su hueco y puedan estar programadas varios días, no uno o dos como se viene haciendo actualmente. Hay que dejar que estas nuevas generaciones muestren sus propios textos y pensamientos, porque nos ayudarán a comprender mejor lo que está pasando actualmente. Yo, que ya voy para viejo y soy alguien que vive el teatro a través de la palabra, también quiero dejarme sorprender por lo que la gente joven tiene que decir y, sobre todo, por cómo lo quieren decir. Hay que dejar que arriesguen, que muestren, que trabajen con sus códigos, porque será la única manera de que encuentren su propia y necesaria voz. La voz del futuro, ni más ni menos.

Como diría un grande de la música que murió el día de mi cumpleaños: “Deja a los chavalotes, déjalos que caminen como ellos camelen”.

Comparte este post