Fotos: Jero Morales
Manuel Canseco estrena la adaptación de Electra de Juan Guerrero Zamora, trasladando el mito a un cortijo andaluz.
Inspirándose en las diferentes versiones de Electra escritas por los tres grandes trágicos griegos, Guerrero Zamora construye una relectura de la leyenda que conserva los elementos esenciales del texto clásico, al tiempo que los reviste de un lenguaje escénico profundamente vinculado a la tradición andaluza.
Una de las características más destacadas es su Coro Ibérica de Danza, integrado por bailaoras y bailaores y cuya presencia amplifica la dimensión dramática del relato. A ello se suma la figura de Casandra, que interviene con sus cantes en los momentos decisivos de la acción, así como el protagonismo simbólico del ciego que la acompaña. Completa este universo onírico el contrapunto popular y, en ocasiones, burlón del pueblo, representado por el personaje del Aya.
Su argumento parte de uno de los episodios más oscuros de la mitología griega: el asesinato del rey Agamenón a manos de su esposa, Clitemnestra, y de su amante, Egisto, cuando el monarca regresa victorioso de la Guerra de Troya.
Años después, la hija del rey, Electra, vive consumida por el dolor y el deseo de vengar la muerte de su padre. Mientras soporta la humillación impuesta por Clitemnestra y Egisto, espera el regreso de su hermano, Orestes, quien fue apartado del reino siendo un niño para salvar su vida. Cuando Orestes regresa en secreto a Micenas, los dos hermanos preparan y ejecutan su venganza.
El resultado es un espectáculo de gran fuerza teatral, en el que la acción dramática encuentra un sólido apoyo en el cante y el baile, integrados de forma orgánica en el desarrollo de la tragedia y reforzando tanto su intensidad emocional como su riqueza expresiva.



