Por Ka Penichet/@KaPenichet
Fotos: Manolo Pavón
¿Cuáles son los primeros recuerdos que te vienen a la mente en tus inicios en el teatro?
La incertidumbre que te da, esa sensación de que cuando empieza la función puede pasar cualquier cosa sobre el escenario y la historia nace, vive y muere en el tiempo que dure la representación.
¿Cuándo y por qué tomas la decisión de dar el salto al cine?
Yo siempre me he considerado un animal de cine, el teatro llegó después. He mamado películas desde pequeño, soy carne de videoclub y cine de verano. No es que tomara la decisión en un momento concreto, es que nunca me he planteado lo contrario.
Desde ese primer momento que lo piensas, ¿cómo recuerdas ahora todo ese proceso hasta el momento previo al estreno de tu ópera prima?
Como un camino complejo, lleno de aprendizaje, lleno de buenos momentos y también de situaciones difíciles. He cambiado mucho como persona en estos tres años, me siento más maduro y a la vez más vulnerable.
¿Tenías claro que algún día lograrías grabar un largometraje?
No, ha habido épocas donde pensé que al final me quedaría en el camino. Es una profesión muy dura, muy injusta a veces, pero siempre he sido muy constante y creo que eso es lo que al final me ha hecho llegar. Lo que pase a partir de ahora no está en mi mano, en ella sólo está trabajar duro.
Teniendo en cuenta tu gran vinculación a las artes escénicas, ¿existe algún motivo por el que decides adaptar al cine Casa de muñecas, el texto de Ibsen?
Fue azar. Es un texto que me ha encantado desde siempre, lo volví a leer y me pareció tan actual y potente que no entendí porqué no se adaptaba más a la gran pantalla. Y decidí adaptarla a la Andalucía actual.
Aunque Ibsen lo negó, Casa de muñecas es considerada por muchos críticos como la primera obra de teatro feminista, ¿Cómo lo traes a la época actual para que siga siendo revolucionario?
Sólo hay que ver el movimiento 8M para ver que las mujeres aún tienen que pelear mucho por sus derechos. Hablar de feminismo sigue siendo revolucionario, y eso es una pena porque debería ser lo más aceptado del mundo. Controversia no busco, eso sería provocar por provocar. Si alguien se ofende porque hablamos de la libertad de la mujer es que tiene un problema.
¿Qué cambios se va a encontrar el espectador con respecto al texto original?
El más obvio es que está ambientada en la actualidad, eso lo condiciona todo. El resto de sorpresas prefiero que se las encuentre el público en la sala.
¿Te has visto encorsetado de algún modo a la hora de poder crear esta versión?
No, Bea Bodegas me dio libertad absoluta y sus aportaciones siempre iban encaminadas a mejorar la película. Ha sido un proceso muy gratificante como creador.
¿Ya tenías en mente algunos nombres del reparto?
Surgieron de una manera muy natural, siempre pensando en lo que era mejor para el personaje. Los únicos nombres que han estado vinculados al proyecto desde el principio han sido Ignacio Mateos y Natalia Mateo. Ha sido genial que finalmente pudieran estar en la película porque creo que son dos bestias interpretativas que aún no habían encontrado su gran momento.
A las puertas de que se produzca el estreno oficial ¿qué expectativas tienes respecto al mismo?
Que guste al público. Es una película hecha con el espectador en mente.
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