"Me enfada la poca atención que se le presta a la danza en general. Creo que son ataques directos a una disciplina encabezada por mujeres"
Tras una edición 0 en la que aquello de "vuelve a intentarlo, fracasa de nuevo, fracasa mejor", (Samuel Beckett), presidió la intención de una Bienal de Artes Vivas, la propuesta se materializa en una primera edición que tendrá lugar del 2 al 12 de julio en Pontevedra.
El colectivo VACAburra, formado por Andrea Quintana y Gena Baamonde, muestra en este marco la obra O raro é que bailar sexa raro. Con ellas hablamos de márgenes, danzalismo y genealogías disidentes.
No tienen un decálogo que sepamos, ni falta que les hace. Pero su obra al frente de VACAburra está tan atravesada y de una manera tan clara por preceptos disidentes y necesarios (valga la redundancia), que al escuchar a las directoras de este colectivo una se va imaginando todo un manifiesto escénico, político, de vida. De alguna manera, ellas mismas lo apuntan en esta entrevista por vídeollamada: “No vamos a renunciar a nuestra ética, nuestra política y nuestro discurso”. Y se siente como si alguien abriera la ventana y fuera solo hiciera 20 grados de tenacidad. Que seguramente serán los que acompañen su verano en Galicia, desde donde hablan, y donde se conocieron en 2019, cuando Andrea Quintana decidió volver a su comunidad de origen.
“La verdad es que era una anomalía que no nos conociéramos hasta entonces. Yo vengo de la dramaturgia, de un contexto más teatral aunque siempre híbrido, y también viví un tiempo en Madrid. Empezamos a hablar y enseguida vimos que tenemos los mismos referentes, las mismas luchas”, explica Gena Baamonde. “Compartíamos un lenguaje, una ética y una poética. Y fue muy fácil”, añade Andrea Quintana.
De una manera muy general, el discurso de VACAburra se modula en una profunda reflexión crítica alrededor de la normatividad de los cuerpos, de lo escénico, del género y otras hegemonías patriarcales. Si lo desgranamos un poco más y se ejerce una escucha atenta, se puede configurar toda una declaración de intenciones y activismo.

NO A LO DE ESTRENAR, ESTRENAR Y ESTRENAR
O raro é que bailar sexa raro (Lo raro es que bailar sea raro), obra incluida en el primer programa de la nueva Bienal de Artes Vivas de Pontevedra, que se verá el 4 de julio, se estrenó en 2019 y se volverá a estrenar en 2026. Es decir, que siete años después de que esta obra naciera la pieza sigue creciendo, mutando y mostrándose, y configura de esta manera, la primera disidencia escénica pirata. “No creemos en lo de estrenar, estrenar y estrenar. Las piezas crecen, evolucionan, se transforman”. En la nueva versión de Lo raro es que bailar sea lo raro, Quintana y Baamonde estarán acompañadas por Ailen Kendelman, Gael Martins y Olga Cameselle, que se unen a la propuesta para contar con sus cuerpos unas cuantas cosas. Por ejemplo, que todos los cuerpos en la danza son posibles y que bailar puede ser peligroso porque amenaza el sistema.
SÍ, LA TEORÍA TAMBIÉN PASA POR EL CUERPO
La tesis de Gena Baamonde, Sexualidades Des-Xeneradas na práctica escénica galega contemporánea, que nos cuenta que se publicará dentro de poco, dio lugar al trabajo escénico Metodologías carroñeras, y la prueba de que si el cuerpo es discurso pensante, el marco teórico, también puede ser práctica escénica. “Se puede ser investigadora y creativa”, añade Baamonde.
Andrea Quintana: Vivimos en un cuerpo completamente disociado de la mente porque la sociedad no lo pone en el centro como un credo válido. Y la mente es un músculo y el cuerpo es el centro de donde habitamos.
Gena Baamonde: A mí me enfada la poca atención que se le presta a la danza en general. Creo que son ataques directos a una disciplina encabezada por mujeres, y a un miedo al cuerpo y a lo político. Porque la danza es una herramienta muy potente.
Andrea Quintana: La danza es la hermana pobre y lesbiana de las artes.
Cuentan que sus trabajos están construidos por diversas capas con numerosos referentes que hacen que puedas apreciarlos dependiendo del lugar desde el que una se acerque. Es decir, que si conoces a Judith Batler, lo recibirás desde un sitio, y si aún no la has leído, te encontrarás con sus trabajos en otra plaza. Por ejemplo, la del humor. “Por eso también nos gustó VACAburra como nombre del colectivo. Hace referencia a la tenacidad que nos mueve y echamos manos del humor para darle la vuelta al insulto y posicionarnos a través de él. Entonces, deja de serlo”.

SÍ A SER BAILARINA MARIMACHA, FUERA DEL CANON
Con una formación muy amplia en danza clásica y contemporánea, y un trayectoria que la ha llevado a bailar por numerosas compañías, antes de montar la suya, Andrea Quintana confiesa la ausencia de referentes de cuerpos lesbianos en la escena, que sufrió en aquellos años de formación. También recuerda las presiones a las que eran sometidas quienes no tenían esos cuerpos normativos que impone la parte más clásica de la danza. “¿Por qué las bailarinas tienen que seguir siendo esos cuerpos etéreos que casi ni se ven? Esa es una de las preguntas que cruza Lo raro es que bailar sea lo raro. Se trata de un trabajo que expone un lugar en el que todos los cuerpos pueden bailar y rendimos homenaje a las bailarinas como ejecutantes. Surge de la bailarina que he sido y que soy: marimacha, fuera del canon, masculina. Es una coreobiografía pirata”, declara Quintana.
YA LO DIJO VIRGINIA: LAS PALABRAS NO VIVEN EN LOS DICCIONARIOS
Al colectivo VACAburra le gusta inventar nuevas expresiones que definan un hacer y, de paso, seguir hackeando esa parte más inamovible del lenguaje, casi toda protegida por señoros con mucho miedo. Así que cuando no encuentran el término adecuado para cristalizar su discurso, lo componen. ‘Coreobiografía pirata’, es un ejemplo. Otro, ‘danzalismo’: danza y vandalismo. “El danzalismo es un activismo de la danza, que se practica con un cuerpo que baila e incomoda lo que debe. En esta época de genocidios, que estamos en manos de matones, nosotras nos planteamos a menudo a qué tipo de vandalismo podemos apelar. Y nos gusta la práctica desde el cuerpo”. Otra expresión que nombran en esta entrevista es la de ‘genealogía disidente danzada’. Es decir, un llamado escénico a mujeres y lesbianas referentes, abriendo un espacio para su visibilidad y transmisión. Algunas de las que convocan en Lo raro es que bailar sea lo raro son Gloria Fuertes, Francesca Caccini o Kathleen Hanna. “La gente se queda fascinada con las mujeres artistas, músicas, compositoras, ilustradoras, escritoras… que no se han nombrado en la historia. Auténticas maestras pioneras que han creado teoría y técnica”, concluyen.