Lorena Nogal: "Con este espectáculo quiero sanar cosas sencillas, pequeñas limitaciones que a veces me impiden ver nuevas perspectivas o desarrollar una mayor empatía"
Centro Danza Matadero coproduce y presenta el estreno absoluto de La protagonista, el primer solo de danza de gran formato en sala de Lorena Nogal, Premio Nacional de Danza 2024.
La protagonista es una pieza escénica que indaga en las capas de la identidad a través del cuerpo, la memoria heredada y la fragilidad como forma de conocimiento.
Nogal aborda esta creación como una artesana del gesto y del tiempo, trabajando desde la vulnerabilidad como potencia creadora y construyendo una poética de transformación que habita lo frágil no como debilidad, sino como espacio de revelación.
Podrá verse los días 26 y 27 de junio en el mismo Centro Danza Matadero.
En 2005 te gradúas como bailarina en el Institut del Teatre de Barcelona. ¿Ese día de la graduación imaginaste tu futuro? ¿Se parece en algo a lo que has conseguido?
No, la verdad es que era un abismo. No podía proyectar lo que significaba una carrera en el mundo de la danza. Estaba concentrada en las metas diarias y siento que, de alguna manera, sigo estando un poco ahí. Mi relación con la profesión continúa construyéndose desde el presente, desde el trabajo cotidiano.
En 2024 recibiste el Premio Nacional de Danza en la categoría de Interpretación. Imagino que es algo que ya tienes más que asimilado, pero ¿de vez en cuando no te paras a pensar que tienes uno de los galardones más importantes de las Artes Escénicas?
Supongo que sí. Es un reconocimiento maravilloso por parte de la profesión y también un aliciente para seguir avanzando y preguntarte cuál es el siguiente eslabón en el camino. Sientes tanta gratitud como responsabilidad.
Creciste durante quince años con La Veronal. ¿De qué manera eso te nutrió como intérprete y creadora?
La Veronal es mi casa. Es un espacio que hemos construido a medida quienes lo habitamos. Forma parte de quien soy, de la construcción de mi persona y de mi danza. Me ha dado estructura, pensamiento, un lugar donde crecer y unos compañeros que son maestros y virtuosos pensadores del cuerpo. Durante años hemos analizado y articulado el cuerpo desde múltiples capas, y eso te proporciona una visión muy amplia de la escena contemporánea actual.
Y ahora, ¿en qué punto de su trayectoria artística está Lorena Nogal? ¿Cómo sientes que has evolucionado como intérprete?
Estoy buscando un lugar más honesto y reposado. Un espacio donde la técnica, la expresividad y la presencia puedan equilibrarse y emerger desde otro sitio, quizá más esencial.
La protagonista es tu primer solo de gran formato. ¿Cómo lo afrontas? ¿La sensación de vértigo es mayor que en otros trabajos?
Sí, hay respeto porque el foco está puesto de una manera muy directa sobre mí. Pero también encuentro en ello un espacio íntimo que me afianza, me centra y me da confianza.
¿De dónde nace una propuesta como La protagonista y qué quieres transmitir con ella?
Naturalmente, el reconocimiento del Premio Nacional despertó muchas preguntas. ¿Por qué me lo han dado a mí? ¿Qué particularidades o detonantes me han llevado hasta este lugar? A partir de ahí comencé a indagar en mi memoria, en mi red afectiva y profesional, en todo aquello que hace que una persona sea quien es.
Quiero abrir un espacio para mirar atrás, valorar el trabajo realizado y la memoria heredada, pero también para encontrar nuevas formas de ordenar todo aquello que recibimos a lo largo de la vida. Es, de alguna manera, rehacer el puzzle y devolverlo transformado para que otros puedan mirarlo desde una nueva perspectiva.
¿Cuáles eran las necesidades que te han surgido como creadora durante el proceso de gestación de esta obra?
Necesitaba encontrar una manera de que el movimiento surgiera desde un lugar de memoria y honestidad, y que pudiera articularse libremente, despojado de códigos demasiado reconocibles. Me interesaba revelar texturas y espacios emocionales vinculados a imágenes y sensaciones concretas.
También sentía la necesidad de que todas las capas de la pieza: la visual, la sonora, la espacial, avanzaran juntas, formando una especie de engranaje minimalista. Me interesaba investigar cómo esos mismos elementos podían reconfigurarse continuamente simplemente modificando la perspectiva.
¿Cómo has elegido al equipo que te rodea en esta propuesta?
Tenía claro que quería trabajar con personas a las que admiro, que me conocen, que me acompañan y que confían en este paso que estoy dando. Necesitaba rodearme de gente que vibrara en frecuencias similares y con la que existiera una complicidad profunda.
En el vídeo de presentación dices que ese equipo y tú sois un engranaje perfecto. ¿En qué lo sientes y cómo te hace sentir eso a la hora de subirte al escenario con esta pieza?
Cuando hablo de perfección me refiero al equilibrio. Siento que la pieza funciona como un móvil de Calder: oscila constantemente y encuentra nuevos puntos de estabilidad entre todas sus capas y elementos. Yo soy el eje visible, pero todos ellos están presentes y bailan conmigo durante toda la obra.
¿Qué aportan los textos de Pol Guasch? ¿Cómo habéis trabajado para ensamblar palabra y movimiento?
Es una capa fundamental. Quería que el movimiento naciera desde el sonido y reflexionar sobre qué lugar ocupa la palabra para mí, cómo emerge como un manantial y revela espacios que quizá no sabías que estaban tan presentes.
Me daba cierto vértigo trabajar con la concreción del lenguaje y desde el principio le comenté a Pol que la palabra debía funcionar como una prolongación del cuerpo. Él me propuso que comenzara escribiendo yo misma para preservar la intimidad de ese territorio que queríamos explorar. A partir de ejercicios de escritura automática sobre distintos lugares de mi memoria empezó a surgir el material. Más adelante, junto a Mónica Almirall, observamos cómo esas palabras eran expulsadas por el cuerpo y encontraban su forma escénica.
¿Cómo se trabaja desde la vulnerabilidad?
Hay que estar dispuesta a desprenderse de aquellos lugares conocidos y codificados. A prestar atención a esos espacios liminares que generan rechazo, a aquello que no consideras una posibilidad para ti, a las zonas oscuras que te empequeñecen. Se trata de cuidarlas, otorgarles valor y colocarlas, casi como una ofrenda, en primer plano.
¿La fragilidad es una forma de conocimiento?
Para mí, sí, totalmente.
La protagonista se manifiesta como un lugar de sanación. ¿De qué manera lo haces? ¿Y qué quieres sanar?
Lo hago permitiendo que salga a la luz aquello que genera tensión o conflicto. Solo cuando lo haces visible puedes tomar conciencia de ello y abrir la posibilidad de transformarlo.
Quiero sanar cosas sencillas, pequeñas limitaciones que a veces me impiden ver nuevas perspectivas o desarrollar una mayor empatía. Aspiro a una mirada más consciente, más amplia y más sostenida sobre la vida.
Para alguien que solo se relaciona con la danza como espectador, ¿se le puede explicar cómo creas los movimientos? ¿De dónde te viene la inspiración?
Concibo el cuerpo como un espacio tridimensional, articulado, lleno de texturas, matices y memorias que habitan en la carne y en la piel. Mi trabajo consiste en tomar conciencia de todo ello y canalizar, a través de ese espacio, algo profundamente conectado con la vida real.
Si el cuerpo es un territorio de revelación, ¿qué va descubriendo Lorena Nogal de su propio cuerpo en cada creación, en cada ensayo?
Que cuanta más respiración hay, más escucha. Y cuanto más escucha, más conciencia. Y cuanta más conciencia, más verdad.
¿Cómo sienta ser la protagonista?
Ahora mismo, con muchos nervios. Preferiría que fuera otra persona. Pero también estoy profundamente agradecida.