El viaje de esta obra comenzó en el Grec Festival de Barcelona allá por 2023, y tres años después se ha convertido en un organismo vivo que ha mutado, crecido y madurado en cada función. Con esa serenidad que otorga el trabajo bien hecho, y el Premio Godot 2024 a Mejor Actor bajo el brazo, Rubén de Eguía llega a Madrid para despedir una de las giras más potentes de la escena contemporánea. Los próximos 19 y 20 de junio, el Teatro del Barrio será el epicentro de las últimas funciones en la capital de En mitad de tanto fuego, el aclamado monólogo escrito por Alberto Conejero y dirigido por Xavier Albertí.
Cuando el montaje supera el centenar de representaciones, recorriendo la geografía española, lo que queda sobre el escenario es pura esencia. Rubén de Eguía se prepara para su salto internacional hacia Bogotá y Cali (Colombia). En esta vídeo entrevista, compartimos una charla honesta con su protagonista sobre el vértigo de la despedida, la poética de la palabra y el poso que deja este grito contra la violencia de las guerras que es En mitad de tanto fuego.
LA SERENIDAD DE UN TRABAJO BIEN HECHO
Retomar un grito en forma de monólogo en favor de la libertad con tal exigencia física y mental –tras los parones inevitables de la distribución, y la combinación con otros proyectos tanto teatrales como audiovisuales– no es tarea fácil. El propio actor confiesa que estar tres meses alejado del escenario le hizo salir, en alguna ocasión, con el «culo apretado», una sensación genuina y nueva en sus 20 años de carrera. Sin embargo, esa distancia también ha sido un regalo: “Irlo retomando ha sido una experiencia bonita, con sensación de madurez. Dejar algo, volver y decir: ahora este vino tiene más fuerza, más potencia, más sabor y también un poquito más de libertad”, reflexiona Rubén.
Esa evolución ha transformado el motor de la interpretación. El peso de las críticas y la presión de los galardones ya han quedado atrás. “Llega un momento que dices: ya está, ya no tenemos que demostrar nada. El espectáculo ha gustado, ha ido bien, premios, críticas… Ahora ya es momento de gozarlo con la gente que venga a verlo”, afirma con rotundidad.

EL TEXTO COMO MANTRA
Uno de los grandes misterios para el público es cómo un actor puede repetir el mismo texto más de cien veces sin agotarse. Para Rubén de Eguía, la respuesta está en la sublime escritura de Alberto Conejero. Partiendo del Canto XVI de la ‘Ilíada’ de Homero, el dramaturgo se centra en el profundo amor entre Aquiles y Patroclo como eje central de la historia.
De Eguía compara la experiencia tan particular de estar en el escenario que le posibilita este monólogo con la lectura de un texto sagrado o un mantra: una literatura tan potente que permite viajar y descubrir algo nuevo en cada función.
Esa poética resonará de una manera muy especial en el Teatro del Barrio. Aunque el actor reconoce haber disfrutado de la epicidad de grandes espacios –como el teatro romano de Sagunto o la Muestra Internacional de Teatro de Ribadavia–, la intimidad de una sala pequeña ofrece una verdad que no admite trampas. Además, el espacio madrileño aporta una energía única: “Aquí hay frases que tienen mucho peso… dices: esto que estamos diciendo es muy canalla, muy disidente”.
Tras una gira de 3 años y más de 100 funciones, Rubén de Eguía se prepara para decir adiós a En mitad de tanto fuego y hace balance, sabiendo que es igual de bueno cuando el teatro ruge en aplausos que cuando toca transitar el desierto.