"Al bailar en un escenario nos sentimos ante todo libres. Es un privilegio poder contar algo de nuestro mundo interior y transmitirlo al público"
Lucía Estévez y Natalia Puccioni son dos bailarinas argentinas afincadas en Madrid desde hace tiempo que juntas forman Urmah Danza.
Ahora llegan al Festival Miradas al Cuerpo de Teatro Lagrada para mostrarnos La Ritualería, una performance multidisciplinar que aúna danza, música, teatro y poesía.
La Ritualería es un concepto escénico creado para que cada artista convocado, pueda crear su propio rito. Un fragmento, una invocación breve, una acción que transforme el instante y que podrá verse del 26 al 28 de junio.
¿Quiénes sois Lucía Estévez y Natalia Puccioni y de dónde viene vuestro amor por la danza y las Artes Escénicas?
Lucía Estévez: Somos dos bailarinas de distintas disciplinas y nuestro amor por la danza y el arte en general viene desde Argentina, de una vida siempre relacionada con el baile, el movimiento y la creación.
Ambas sois argentinas, ¿pero donde empieza vuestra relación?
Natalia Puccioni: Sí, somos las dos de Buenos Aires. Llegamos a Madrid en distintas épocas y aquí nos conocimos. Nos hicimos amigas y comenzamos a compartir danza, tango, expresión y también a trabajar juntas dictando clases.
Lucía Estévez: Cada año nos gusta tener el desafío de crear nuevas ideas artísticas en conjunto.
¿Y qué es Urmah Danza?
Natalia Puccioni: Urmah Danza nació justamente de esta amistad y este encuentro y, poco a poco, comenzamos a crear nuestra primera obra llamada Inesperado en el año 2020, y a partir de ahí no paramos más. El proyecto fusiona danza contemporánea, teatro, música en directo e investigación corporal, destacando también por impartir talleres de tango y movimiento.

¿Cómo y de dónde nace una obra como La Ritualería?
Natalia Puccioni: Lucía comenzó a pensar en esta idea del ritual personal como estructura central de la obra, con piezas que se conectan entre sí y a la vez tienen el sello de cada artista.
Lucía Estévez: Es un concepto escénico creado para que cada artista convocado pueda crear su propio rito. Un fragmento, una invocación breve, una acción que transforme el instante. No hay una narrativa común, sino un pulso compartido, el deseo de habitar el ‘no tiempo’ y lo pequeño como si fuera sagrado.
¿A qué hace alusión el título de la obra y qué queréis transmitir con ella?
Lucía Estévez: La Ritualería surge de la idea de unir el universo de los integrantes, cada pieza es una puerta al mundo interior, lo inconsciente, el cuerpo, el sonido, lo invisible. Es una constelación de gestos, cuerpos y presencias. Rituales mínimos para reconectar con lo vivo.
¿Y cuáles son esos rituales que tenéis vosotras sobre el escenario para reconectar con lo vivo?
Natalia Puccioni: Nuestra obra invita a conectarnos con el propio ritual cotidiano, sea cual sea. En nuestro caso, a través de la danza, de la voz, la poesía y de elementos en los cuales nos apoyamos a modo amuleto y ciertos rituales que realizamos a través de ellos. Intentamos plasmar en la obra esa intimidad de cada artista donde se apoya en el arte en diversas formas para conectar con la vida en tiempos donde la velocidad no nos permite respirar y parar muchas veces.
¿Y qué tipo de espectáculo surge cuando no hay una narrativa común o algo más ensayado y cerrado?
Natalia Puccioni: Nos gusta la idea de la creación conjunta, del encuentro y sobre todo de que la idea original sea disparadora para abrir la creación conjunta y nuevas formas de expresión. nos enriquecemos mucho de lo que cada compañero/a trae en su bagaje personal y camino recorrido.
¿Qué artistas os van a acompañar en las funciones que tenéis en Teatro Lagrada?
Lucía Estévez: Tanto en Lagrada como desde el inicio de las funciones compartimos escenario con Mariel Martínez (cantante) y con Leo Bivar Da Rocha (actor). En el estreno de diciembre del 2025 también contamos con las compañeras Paz Chamas (poesía) y Susana Oriot (actriz). Y como indispensable para nosotros contamos con la magia del sonido y las luces de Lucas González Bertinotti, que es nuestro sonidista e iluminador desde el inicio del proyecto Urmah Danza.

¿Qué nos podéis decir de esta iniciativa organizada por Teatro Lagrada como es Miradas al Cuerpo? ¿Sigue siendo necesario para la danza organizar encuentros así?
Natalia Puccioni: Nos encanta la propuesta y estamos muy felices de participar, ya que Miradas al Cuerpo visibiliza la danza y le da un espacio muy importante dentro de las artes escénicas en Madrid.
Os hago una pregunta que siempre os hacen a los bailarinxs y coreógrafos y de la que seguro estáis cansadas ya. ¿Cómo veis la salud de la danza como disciplina artística? ¿Se puede vivir de bailar?
Lucía Estévez: Creemos que vivir del arte en general es un desafío y un esfuerzo, pero también somos muy agradecidas de poder hacer lo que amamos, hay épocas mejores y otras más difíciles, pero seguimos resistiendo.
Natalia Puccioni: Nosotras apostamos y alentamos siempre a la danza como recurso cultural necesario a nivel expresivo, emocional, de conexión entre personas y de riqueza infinita creativa, pero los bailarines y nuestra area no gozamos de estabilidad económica, ya que al haber mucha intermitencia en nuestro ámbito estamos siempre luchando por condiciones más estables y coherentes con nuestro trabajo. Creo que falta mucho por construir para elevar la danza a un nivel más reconocido actualmente. Por suerte existen espacios y festivales como Miradas al Cuerpo que son un canal muy importante y valioso y que nos ayudan en esa visibilidad tan necesaria.
¿Qué sentís al bailar sobre un escenario?
Natalia Puccioni: Al bailar en un escenario nos sentimos ante todo libres. Es un privilegio poder contar algo de nuestro mundo interior y transmitirlo al público. Es una especie de ritual sagrado que no se parece a ninguna otra cosa.